Las personas fumadoras tienen un riesgo 2,7 veces superior de desarrollar cáncer de esófago que las personas que nunca han fumado, según un estudio coliderado por la Unidad de Control del Tabaco (UCT) del Instituto Catalán de Oncología y publicado en la revista European Journal of Public Health . La investigación, basada en más de 125.000 casos, es una de las revisiones más completas realizadas hasta ahora sobre la relación entre tabaquismo y cáncer de esófago.
El artículo, titulado Evaluating el efecto cigarrillo smoking on oesophageal cancer risk: a systematic review y meta-analysis s dose-response relationships , ha sido desarrollado en colaboración con investigadores del Istituto di Ricerche Farmacologiche Mario Negri IRCCS de Milán . Este trabajo internacional ha combinado experiencia en control del tabaco, epidemiología del cáncer y modelización estadística para proporcionar la síntesis más exhaustiva disponible hasta ahora sobre el impacto del tabaquismo en este tipo de tumor.
La revisión sistemática y metanálisis incluye datos de 178 estudios originales publicados entre 1969 y 2025. Los resultados muestran una asociación clara y consistente entre el consumo de cigarrillos y el riesgo de cáncer de esófago, tanto en estudios de cohortes como en estudios de casos y controles. Uno de los aspectos más relevantes del estudio es el análisis de la relación dosis-respuesta. Los resultados indican que el riesgo aumenta de manera importante incluso con niveles relativamente bajos de consumo: fumar menos de nueve cigarrillos al día ya duplica el riesgo de cáncer de esófago, mientras que fumar menos de diecisiete cigarrillos al día lo triplica.
La investigación también aporta nuevas evidencias sobre los beneficios de dejar de fumar. El riesgo de cáncer de esófago disminuye gradualmente tras el abandono del tabaco y se reduce aproximadamente a la mitad después de dieciocho años sin fumar. Los investigadores observan que el riesgo sigue disminuyendo con el paso del tiempo hasta aproximarse al de las personas que nunca han fumado.
Según los autores, estos resultados refuerzan la necesidad de seguir impulsando políticas eficaces de prevención y cese del tabaquismo . Dado el mal pronóstico asociado al cáncer de esófago, evitar el inicio del consumo de tabaco y facilitar el abandono del tabaquismo son estrategias clave para reducir la carga global de esta enfermedad.
